NOTICIAS

 

 
Utilizan dinero de los venezolanos para proselitismo político
AL VENTAJISMO OFICIAL EN CAMPAÑA DEL REFERENDO NO HAY QUIEN LO DETENGA

Caracas, 30 de enero de 2009
El Carabobeño

A menos de tres semanas para el referendo sobre la enmienda constitucional propuesta por el Presidente Chávez, las calles de Valencia reflejan por doquier propagandas de ambos lados. 

Paredes con frases alusivas a alguno de los bandos, entrega de volantes, vallas y pendones, conforman el panorama habitual durante días previos a una contienda electoral. 

Sin embargo, lo que no resulta normal es la utilización de bienes y oficinas públicas para promover la modificación de la Carta Magna. Los vehículos de las instituciones gubernamentales tienen enormes rotulaciones en apoyo a la enmienda, mientras que en las sedes de la alcaldía de Valencia y el CLEC hay afiches con el mismo tipo de mensajes parcializados. 

Por si fuera poco, en los portales web de entes adscritos al Gobierno Nacional, como el Ministerio del Popular para Economía y Finanzas, tienen recuadros que apoyan la opción del “Sí” para la consulta. 

Esta situación obviamente genera un ventajismo para el sector oficial, que bajo la mirada indiferente de los organismos reguladores, utiliza el dinero de los venezolanos para hacer proselitismo político a favor de su proyecto. 

Violación flagrante

Las leyes venezolanas en la materia son claras al prohibir que los funcionarios e instituciones públicas participen como factores activos en un debate electoral. Esto significa que no pueden promover ninguna opción para las elecciones, y mucho menos, hacerlo a través del dinero del Estado venezolano. 

La violación actual de estos principios no fue notada por el Ministro de Comunicación e Información, Jesse Chacón, mientras denunciaba el desequilibrio de los medios en la cobertura de noticias generadas por cada una de las alternativas para el 15 de febrero. Al parecer, ninguna otra autoridad venezolana tiene la iniciativa de comentar sobre el flagrante atropello de las leyes. 

Las dependencias oficiales no asumen su responsabilidad y permiten que se sigan violando las normativas, en una carrera contra el tiempo que ubica a los adversarios en desigualdad de condiciones. 

El director de Datanálisis, Luis Vicente León, inclusive dijo que “la oposición compite contra el presupuesto nacional”, en referencia a que todo el despliegue comunicacional y la propaganda del mandatario nacional, es costeada con fondos públicos. 

Campaña de abuso institucional

Para el politólogo Ricardo Sucre, “lo que ha habido es un gran abuso de la policía, de los ministerios, de la Fiscalía, de la Contraloría, de las Fuerzas Armadas, más que propaganda, lo que hay es un ataque institucional contra las personas que tienen una opción diferente, porque esa opción puede ganar”. 

Indicó que desde 2006 se ha afianzado el abuso del Estado en campañas electorales, lo que ha permitido que la desigualdad de condiciones y la conflictividad sea mayor en cada competencia. 

A su juicio, todo esto es parte de una estrategia del Ejecutivo para tratar de imponerse y vencer la similitud de cifras que tiene con la oposición. 

“El Gobierno siente que ya su proyecto político no va a durar o no se va a aplicar como quiere, y ya no puede comprar y disponer de tanto dinero, así que apelan ahora a la coacción o la fuerza bruta para ver si lo pueden imponer”, aseveró. 

Aunque los organismos encargados de velar por el cumplimiento de la legislación, deciden obviar el problema y desviar la atención del asunto, confía en que la población será objetiva y crítica para escoger la mejor alternativa, indiferentemente del bombardeo político que haya recibido de una de las partes. 

Genera ventajismo

Por su parte, la coordinadora regional de Súmate en Carabobo, María Teresa Gómez, explicó que el irrespeto de las normas genera ventajismo para la campaña pro enmienda. Indicó que los funcionarios públicos están al servicio del Estado, pero no deben estar parcializados hacia una política. 

Agregó que la situación también afecta a los trabajadores del sector público. “Se hace coerción y presión a los funcionarios y empleados del Estado, eso también lo consideramos una violación que tiene que ver con la propaganda, ellos tienen que colocarse una camisa, un símbolo, eso lo vimos en el caso del Metro de Caracas, que usan camisas con el chaleco del ‘Sí’”. 

Ante la pasividad de los entes reguladores que no controlan el problema, Gómez recomendó a la sociedad civil que denuncie las violaciones. “Este país es nuestro, no nos podemos hacer los locos ante tanto ventajismo y tanta violación, la misma enmienda la consideramos inconstitucional e ilegal, es atropellada en sus lapsos”, sostuvo. 

La dirigente regional de la organización, explicó que este compromiso atañe a todos los venezolanos, quienes quizá nunca imaginaron que deberían defender las leyes de su país con sus propias voces y voluntades. 

El dirigente nacional de Acción Democrática, Antonio Ecarri, calificó como peculado de uso la situación. “Ver descaradamente como salen las gandolas de Pdvsa con afiches del “Sí” y tocando cornetas por las calles de Caracas; es un delito en flagrancia que podría ser noticias críminis para cualquier fiscal”. 

Lamentó que los poderes del Estado no funcionen correctamente y permitan el abuso de poder de quienes ocupan los cargos públicos. 

Irrespeto a la ley

La Constitución de Venezuela establece en su artículo 67 que “...No se permitirá el financiamiento de las asociaciones con fines políticos con fondos provenientes del Estado”. 

A su vez, las normas de publicidad y propaganda para el referendo de la enmienda especifican en su artículo 18 que los funcionarios públicos tienen prohibido: actuar en ejercicio orientados por sus preferencias políticas, a favor o en detrimento de alguno de los bloques; hacer publicidad o propaganda electoral en sus sitios de trabajo (inclusive, mediante su uso u ostentación); usar los locales de dependencias gubernamentales para proselitismo político; utilizar o permitir que se usen bienes del patrimonio público en beneficio de cualquier opción. 

El artículo 19 señala que “los órganos y entes públicos nacionales, estadales o municipales no podrán realizar publicidad y propaganda electoral y en tal sentido no podrán difundir mensajes destinados a promover, auspiciar o favorecer determinada opción. No se permitirá el uso de los bienes propiedad de la República, de los estados o municipios con el fin de favorecer o promover una opción o alguno de los bloques constituidos a favor de las opciones del referendo”. 

La Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política, en su disposición 207, expone que “la fijación de carteles, dibujos u otros medios de propaganda análogos, no podrá hacerse en los edificios o monumentos públicos; ni en los templos, ni en los árboles de las avenidas y parques”. 

El 210 indica que “en el lapso de cualquiera de las campañas electorales previstas en esta ley, el Gobierno Nacional, estadal o municipal no podrá hacer publicidad o propaganda a favor o en contra de ninguna individualidad u organización que conlleve fines electorales y se limitará a los programas estrictamente informativos”, “Los ministerios, institutos autónomos, las empresas del Estado o aquellas en cuyo capital la participación gubernamental sea determinante y los demás órganos del Gobierno Nacional, de los gobiernos estadales o municipales, no podrán hacer propaganda que influya en la decisión de los electores”. 

El artículo 215 aclara que los empleados de la Administración Pública Nacional, Estadal y Municipal, están obligados a mantener imparcialidad política en el ejercicio de sus funciones.

 

 

www.sumate.org